good morning

Dos mil catorce en retrospectiva 2/3

Como para el año pasado fue todo un éxito, para 2014 también dividiré el recuento del año en tres partes. 1 – abril, 2 – agosto y 3- diciembre. 

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A principios de año, la vida me costaba bastante más trabajo de lo que me cuesta ahora. No porque se haya hecho más fácil, sino porque—aunque ha sido todo menos sencill—yo me he estado volviendo más [fuerte].

Desde mayo hasta ahora (septiembre) he hecho tantas cosas que el tiempo se ha pasado extremadamente rápido (aunque se supone que debe ser al revés: entre más cosas nuevas haces, los minutos y los días se sienten más largos).

Pero más que tachar elementos de mi lista de cosas por hacer, lo que me pasó es que mi identidad fue cambiando, además de que rompí muchas barreras que sí sabía que existían en mí, pero que no tenía idea de cómo atravesar, ni mucho menos de cómo se sentiría pasar al otro lado.

Good Morning!

Eso sucedió más o menos así:

Mayo – Self-confidence

Como puedes recordar si lees la parte uno de esta serie de entradas, en abril empecé a sentir mucha ansiedad por una serie de cambios externos que se comenzaron a dar en mi vida. La mejor manera en la que puedo describir lo que sentía es como estar nerviosa para un examen MUY importante, pero sin saber cuándo iba a ser, o qué tenía que estudiar.

No sé, horrible.

Lo único que tenía más o menos claro es que esa sensación venía de que no me sentía capaz de hacer muchas cosas, de que no confiaba en mí misma: mis habilidades, mi fortaleza, mi resiliencia; mi salud, incluso.

Por lo tanto, para mayo me propuse poner atención en eso, e intentar conseguir logros para que mi mente pudiera comenzar a confiar en mis capacidades.

En teoría, sonaba bien, pero en la práctica fue muy pesado. A veces hacia algo que me costaba trabajo (como ir a cambiar un cheque al banco, algo que detesto hacer) y en lugar de sentir la alegría del logro, sentía mucha angustia.

Cosas así.

Pero independientemente de eso, en el mes hubo algunos momentos realmente maravillosos, de esos que te hacen decir: mira, la vida es una cosa bonita. 

Por otro lado, acabé de redactar todas las partes de mi tesis, y disfruté esa sensación de libertad (aunque solo seré libre realmente cuando me titule).

Sin embargo, seguí escribiendo mucho (journaling) en torno a eso y si bien no terminé confiando plenamente en mí misma—puesto que, evidentemente, todo esto se trata de algo mucho más profundo—me sentí mejor, y decidí pedir ayuda.

Tener la valentía para pedir ayuda y recibirla justo en la manera como la necesitaba fue lo mejor del (difícil) mes entero.

Junio – Operación P.I.C.N.I.C.

Muchos de los cambios que se fueron dando desde abril han dado paso a que, sorprendentemente, me sienta más como yo misma. Se han ido quitando capas de [cosas] ajenas que fui adaptando a mi forma de ser o de ver el mundo como para protegerme, para poder funcionar lo mejor posible dadas determinadas circunstancias pasadas.

Así, una de las cosas que empecé a retomar (después de como 4 años sin hacerlo) fue escuchar música y leer novelas.

Sé que es difícil creer que no escuchaba música, pero de verdad no lo hacía. No, yo tampoco entiendo cómo sobrevivía.

Así, le volví a meter música a mi iPod, y me di a la complicadísima (para mí) tarea de encontrar novelas que me gustaran. (Hallé dos, y las leí con un placer infinito.)

Tengo mucha música en alemán que no había oído con la suficiente atención, pero poco a poco me iba obsesionando con algunas canciones, iba sacando las letras, incluso traduciéndolas. Surgió de nuevo en mí un interés muy fuerte por esa lengua, que me llevó a hacer un par de cosas locas de las que ya te contaré en entradas siguientes.

Por otro lado, a inicio de año había pensado que junio sería una buena fecha para acercarme más a la naturaleza, pero cuando llegó el mes decidí que sería mejor asignarme la Op. P.I.C.N.I.C., = Permiso Infinito de Calma, Naturaleza, Inmovilidad y Cese (de actividades).

Así, terminé yendo a parques, caminando bajo la lluvia con mis botas a prueba de agua (felicidad) y disfrutando el permiso de no hacer nada si no quería durante varias horas al día (y hasta de darme cuenta de que me gustaba el futbol).

Muchos días fueron muy difíciles porque una persona que adoro se fue de viaje a un lugar muy lejano (además de que me enfermé), pero logré sobrevivir y llegar a la segunda mitad del año:

Julio – [Belleza]

Me he dado cuenta de que tengo mucha sed de belleza. Cada vez es menos, pero sigue siendo real y casi tangible. Aunque este mes ya no quise ponerme ninguna Operación / meta, julio terminó siendo sobre buscar belleza y cosas bellas.

Creé una cuenta en Instagram, y empecé a seguir a mucha gente creativa que hace cosas que me parecen bonitas, y poco a poco fui saciando—en parte—mi sed de belleza.

Al mismo tiempo, me sentí bastante sola porque no tenía presente que la gente a la que más frecuento sale de viaje por ser época de vacaciones. Ya lo anoté.

Como en general el mundo estaba en “onda vacacional”, me costó muchísimo trabajo concentrarme para trabajar o para hacer cosas de mi tesis. Asimismo, el que la facultad estuviera cerrada me dio un buen pretexto para no preocuparme por los trámites y esas cosas horribles que estaban por venir. :P

Sin embargo, en general fue un mes en el que llevé a cabo un par de aterradores proyectos solo porque quería hacerlos (eso fue nuevo). Por otro lado, aprendí mucho sobre vivir en el presente (parece que uno nunca lo termina de dominar) y, además, mi ansiedad de principios de año ya se había ido en un 85%. Ahhh.

Agosto – Operación Focus + Trámites

Agosto se me fue demasiado rápido porque el hecho de que la facultad abriera de nuevo sus puertas me dio el empujón que necesitaba para ir a hacer mil y un trámites con el fin de poderme titular.

A inicios de agosto no me veía capaz de ir a hacer trámites. Quería vomitar nada más de pensar que yo iba a tener que dar decenas de vueltas, buscando firmas y pidiéndole a algunos profesores que leyeran mi tesis… ese tipo de cosas.

El que comenzara la Segunda Temporada de la Liga me ayudó muchísimo (siempre funciona como por arte de magia).

Algo también extremadamente útil: logré cambiar el enfoque.

Ya no era Yo vs. los trámites que nunca salen a la primera, sino Yo + aplaudir el esfuerzo tan grande que estoy haciendo por llevarlos a cabo.

De ahí la Op. Focus = enfocarse en el esfuerzo, no en el resultado, que muchas veces es “fallido” (que a esa hoja le falta una firma, que debía traer otros papeles, que la copia era de las dos páginas, no de solo una).

Hasta lo convertí en un juego en el que me daba puntos de experiencia / esfuerzo (sí, como en Duolingo) por cada paso que lograba dar. Si algo había sido lo más dificil del mundo, ganaba +10, y si algo me había sido fácil, me ponía +2 (nunca cero, porque se trata de darme reconocimiento). Funcionó muchísimo para quitarle la pesadez, por lo que pude seguir con eso.

Después de una semana, hacer trámites se había convertido en otra actividad más de mi vida. Nunca agradable, nunca sin causar insomnio, pero al menos ya no se sentía como al inicio, es decir, como se sentiría caminar descalza sobre una alfombra de vidrios rotos.

Dicen que uno no está en forma para hacer muchas cosas hasta después de que las hizo, y esto de [intentar] titularse definitivamente no es la excepción. Es imposible prepararse de antemano, pero una vez que lo haces, estás listo para llevarlo a cabo.

Todavía me falta mucho por hacer, pero me siento bastante más capaz. Ya casi no tengo ansiedad, ya confío un poco más en mí misma (y en la vida) y ya estoy dejando que todas las cosas que están cambiando a mi alrededor se sedimenten como enseñanzas en mi interior.

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En el futuro cercano voy a escribir entradas en la que te contaré, como adelanté, algo emocionante que hice con el alemán y muchas otras observaciones que fui tomando a lo largo de estos meses.

Espero que esta larga entrada te haya dado alguna pista para lo que estás viviendo en estos momentos, pues es en gran parte la única razón por la que publico cosas así de personales.

Muchas gracias por leer, en verdad extrañé mucho escribir aquí.

<3

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Foto de Frank Wuestefeld

Lingüística Cartesiana

Lingüística cartesiana (Reseña)

Noam Chomsky, Lingüística cartesiana, Gredos, 1969, 158 pp.

Lingüística CartesianaExiste un tipo de obra para la cual tienes que prepararte mentalmente y tener un estado de predisposición para lograr una mejor explotación de los contenidos impresos sobre las páginas.

Este, sin duda, ha sido el caso para mí; principalmente porque se trata de un libro que analiza sus temas de manera amplia, con constantes citas y comentarios que ahondan en el tratamiento de la Lingüística Cartesiana y sus diferentes vértices.

Dentro del libro encontrarás ensayos que pretenden desarrollar y presentar teorías del lenguaje, que, según Chomsky, hasta ese momento habían sido carentes e inconexas.

Así es, pues, que Chomsky busca conectar las diferentes ideas de sus predecesores sobre una misma masa de influencia Cartesiana, pues Descartes no trató este tema como línea de trabajo principal.

Presenta, por ejemplo, ideas sobre las diferencias fundamentales entre los humanos y los animales, que marcan la definición de nuestra capacidad de comunicarnos de manera compleja a través del lenguaje y la incapacidad de los animales, aún bajo entrenamiento, de lograr esta acción aparentemente innata dentro de la raza humana.

Lo anterior se conecta, en esta obra, a diferentes teorías que van desde la capacidad mental que presupone el lenguaje y su naturaleza, hasta las mejores aproximaciones al estudio del lenguaje en el contexto histórico e intelectual apropiado.

El autor afirma:

“El hombre tiene una capacidad específica, un tipo único de organización intelectual que no puede atribuirse a órganos exteriores ni relacionarse con la inteligencia general y que se manifiesta en lo que podemos denominar «aspecto creador» del uso del lenguaje corriente, y cuya propiedad consiste en ser ilimitado en cuanto a su alcance y en no precisar de estímulo” (p. 20)

La propuesta de este libro está muy bien lograda y es una lectura de gran aporte por los diferentes niveles en los que se acerca a las teorías del lenguaje; lo hace de una manera ligeramente desorganizada pero atrapante, pues si en cualquier momento temes que el libro ya lo ha dicho todo y aún te falta mucho para acabarlo, tendrás la sorpresa de continuar y ver quue el objetivo sigue siendo aproximado de diversos ángulos más.

La mejor de las aportaciones de este libro es la apertura del tema a una gran cantidad de interrogantes que siguen nutriendo el interés de la lingüística en continuar desarrollando teorías y que invita al lector a usar sus propios conocimientos actualizados (ya que el libro fue originalmente escrito hace más de 40 años) en el noble empleo de la razón.

Creo firmemente que este libro puede ser de gran interés tanto para las personas que gusten de conocer la obra de Chomsky, así como para a quienes interesa una teoría lingüística que abarque lo superficial y lo profundo.

La densidad con la que están llenas las páginas de esta obra particular es cautivante, así que si tienes tiempo de darle una lectura con la mente preparada, yo te invito a que lo hagas.

Genaro Martínez

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Llevo todo el mes sin escribir aquí.

Un par de historias dignas de contarse en este blog se están gestando, pero todavía son muy bebés como para que las saque a la luz.

Sin embargo, pensé que sería buena idea dar señales de vida y saludar durante la ausencia creada por mi aparentemente necesario silencio.

Apertura

No siempre me resulta fácil escribir aquí.

A veces, cuando pasa una semana sin que publique, suele ser porque:

a) estoy dejando que una entrada “madure” para que la distancia me ayude a ver si es tan horrible como creo o si está bien que sea leída,

b) empecé a escribir algo que al final no me gustó en lo absoluto, y como esa era La Idea de la Semana, me quedo sin idea para esa semana,

c) los días pasan mucho más rápido de lo que consideraba al inicio de la semana, se hace sábado y entonces prefiero publicar algo el lunes o martes siguiente.

Cosas así.

Pero cuando dejo que pasen dos semanas o más, normalmente es porque sucede algo que ocasiona que me vuelque (aun más) hacia dentro y que me hace desear vivir cerca de un lago para irme a pensar o a escribir para mí junto al agua y sobre el pasto. O algo así.

Esto me sucede cuando una parte de mi identidad o de mi forma de ver el mundo comienza a cambiar mucho o muy rápido, y tengo tanta información nueva que no me da tiempo de consolidar nada como para que sea escrito, sino que voy digiriendo, entendiendo, etcétera, en un estado como… meditativo.

¿Te ha pasado algo así?

Estoy en una etapa de mi vida en la que me estoy enfrentando a muchos cambios externos que conllevan muchas [cosas] internas; estoy—cómo me molesta esa frase—“cerrando ciclos” y, sobre todo, comenzando a dejar atrás algo que se podría denominar “vida provisional“.

Es lo más difícil que he hecho en mucho, mucho tiempo, y está patrocinado, en parte, por… los trámites de mi tesis.

No me voy a quejar (demasiado) pero, para mí, hacer trámites es mucho más difícil que {investigar + escribir + editar + dar a leer mi tesis}.

Ok, ¿a quién engaño? me encanta investigar, escribir, editar y que me lean (cof cof, blog). ¿Pero llevar papeles (altamente valiosos) de un lado a otro, recolectando firmas y sellos? No, por favor. Nooo. 

Creo que, aunque me queje, también puedo encontrar algo que disfrutable en todo esto. Me gusta imaginarme que cuando pasen muchos meses o años me voy a sorprender mucho de la cantidad impresionante de fortaleza y recursos que reuní para cumplir con todos esos trámites, y todo esto me va a dar risa.

En fin.

Lo anterior es para decirte, queridísimo lector, que sigo viva (hola), que quizá siga sin escribir sobre los temas del blog durante otro rato, pero que hay un par de posts programados (yay!):

Está en el horno la nueva Reseña de Genaro.

Y a finales de este agosto sigue la serie de entradas sobre mi 2014 en retrospectiva (en la que te cuento todo lo que pasó desde mayo hasta agosto).

Mientras eso sucede, te dejo con unos videos en cuyo contenido no puedo dejar de pensar (entre más los veo, más cosas me dicen):

Te recomiendo que veas al menos uno si tienes un momento.

Dicho lo anterior,

seguiré en mi proceso extraño de digestión e introspección, del cual—estoy segura—saldrán muchas entradas buenas para NOL en un futuro nada lejano.

Gracias por leer, y hasta pronto.

<3

Palabras de ánimo y comprensión, en los comentarios.

ricoeur

Sobre la traducción (Reseña)

Paul Ricoeur, Sobre la traducción, Paidós, 2005, 75 pp.

ricoeurCuando visitamos una biblioteca nos es imposible recorrer la estantería en búsqueda de libros sin toparnos con una gran cantidad de ejemplares de literatura universal, redactados en diferentes idiomas y mágicamente conversos del lenguaje original a cuantos otros podamos contar.

Pero… ¿es esta conversión magia?

La respuesta es no.

Dentro de las páginas de este libro podremos adentrarnos en el entorno de la traducción; profesión muy necesaria para la diversidad de obras literarias que pueden estar en estantes de otros países y regiones con una nueva interpretación lingüística.

El libro de Ricoeur aborda, además, los muy distintos y específicos problemas que enfrentan los traductores, desde el inmediato asumir que la traducción es inferior por el simple hecho de serlo hasta los conflictos éticos sobre los cambios a realizar cuando resulta imposible traducir “a la perfección” una obra, arriesgándose a cambiar el significado del original.

Nos son relatados diversos paradigmas de la traducción, desde las diferentes teorías sobre el tipo de textos a tratar (textos religiosos, textos románticos o filosóficos) hasta los discursos sobre la dicotomía presente entre la fidelidad y la traición al texto original con respecto a la carencia de un criterio absoluto para juzgar a las traducciones.

Para dejarlo más claro, el libro aborda el gran reto que presentan las diferencias estructurales entre idiomas, así como los conceptos abstractos que imponen al traductor un dilema situado entre las opciones de buscar palabras equivalentes o sacrificar la equivalencia para buscar impregnar el significado percibido en la obra en cuestión, pues las diferencias culturales pueden marcar una diferencia aun en la supuesta equivalencia.

Uno de los discursos del libro específica esta dificultad así:

«No sólo los campos semánticos no se superponen; tampoco las sintaxis son equivalentes. Los signos idiomáticos  no transmiten los mismos legados culturales; y qué decir de las connotaciones a medias mudas, que pesan sobre las denotaciones mejor delimitadas del vocabulario de origen y que flotan de alguna manera entre los signos , las oraciones, las secuencias cortas o largas. A ese complejo de heterogeneidad, el texto extranjero le debe sus resistencia a la traducción, y en este sentido, su intraducibilidad esporádica.» (p.22)

Este es un libro sobre traducción que se desenvuelve en los temas sin preámbulos y resulta en una lectura fluida e interesante que incluye las perspectivas de diversos estudiosos de la materia que generan un debate en el complicado e inconcluso ámbito de la conversión de textos extranjeros.

La lectura de este ejemplar me proveyó de una perspectiva personal, como entusiasta de los idiomas, bastante única, pues la forma en que el tema fue tratado en tres discursos principales me pareció excelente para explorar los temas y motivarse a tomar distintas obras traducidas y notar sutiles diferencias con respecto a los originales; y quizá, también, motiva a traducir.

Si alguna vez en tu vida has leído una obra traducida y te interesa el desarrollo literario, te recomiendo leer este libro y no perder la oportunidad de conocer los criterios y teorías sobre el noble arte de transformar el idioma de maneras efectivas y diversas.

Definitivamente, este libro es una opción agradable para leer y pensar.

Genaro Martínez

round

Si no te gusta, déjalo ir

Cada vez me convenzo más de que la vida es demasiasdo corta como para seguir leyendo un libro que no te gusta.

Siento un gran alivio al recordar que tengo permiso de dejarlo a la mitad, y de no dejarme guiar por el sentido extraño de obligación que nos dice que debemos concluir TODO lo que empezamos.

Porque no es así.

Y mucho menos con los idiomas, y mucho menos si eres autodidacta y no tienes (tanta) prisa.

Reading in the round

Poner atención

Si desarrollas la habilidad de observarte a ti mismo mientras estás haciendo las cosas, podrás darte cuenta, paulatinamente, de que tu actitud frente a cierto material (por ejemplo, un libro que decidiste estudiar todos los días) va cambiando con el tiempo:

  1. Al inicio te emociona mucho y te parece perfecto; ignoras sus defectos.
  2. Al otro día, algo sobre el material te frustra, pero, como estás muy motivado, lo pasas por alto.
  3. Luego comienzas a procrastinar un poco, pero tu fuerza de voluntad es más grande y puedes seguir.
  4. Después, aunque empiezas a procrastinar un mucho, te esfuerzas y hasta te desvelas por estudiar.
  5. Al día siguiente, cualquier pretexto es bueno, por lo que decides hacer otra cosa no relacionada con el idioma.
  6. Y, cuando menos te das cuenta, ya pasaste una semana sin estudiar. Se asoma la culpa.

Ese resultado no sería grave o malo si no fuera porque automáticamente nos echamos la culpa de nuestros “fracasos“.

No se nos ocurre que es totalmente normal ir cambiando nuestra perspectiva de un método a) conforme lo vamos conociendo más, b) a medida que va satisfaciendo nuestras necesidades—lingüísticas o psicológicas—de determinado momento, c) de acuerdo con nuestro estado de ánimo (o con el clima).

Nos gusta racionalizar el hecho de que ya no estamos estudiando con cosas como:

“Esto de la disciplina no es lo mío”

“No tengo fuerza de voluntad”

“En realidad no me importaba / gustaba lo suficiente”.

Pero no tiene por qué ser así.

Huevos y canastas

Si lees al menos un libro sobre el dinero o las finanzas personales, verás que por todos lados se repite, como un mantra, lo siguiente:

No tengas una sola fuente de ingreso.

No inviertas en un solo fondo.

No pongas todos tus huevos en una sola canasta.

Lo mismo aplica con los materiales que usas:

Si estudias con uno solo, y lo abandonas (ya sea porque te decepciona, te resulta demasiado pesado o hace que tus voces en la cabeza salgan a saludarte*), te quedas con las manos vacías.

*Voces que dicen cosas como
“No tiene caso seguir intentando,
es obvio que jamás podré dominar
todos los casos del alemán”
y otras cosas.

En cambio, si recibes información desde muchas fuentes, aprenderás mejor, tendrás muchas menos probabilidades de aburrirte del idioma y te rodearás de gran variedad de palabras y frases de diferentes niveles.

Asimismo, si sufres al escribir / hablar / leer / escuchar, déjalo por ahora; quizá en algún momento se vuelva más fácil.

Vuelvo a lo mismo: tenemos muchas reglas sobre nuestro supuesto deber de practicar las 4 habilidades del lenguaje TODO EL TIEMPO y hacerlo a la perfección, o de lo contrario explotará nuestra computadora (en el mejor de los casos).

Lo cierto es que no pasa absolutamente nada si durante los primeros seis meses de tu aprendizaje sólo te dedicas a leer (por decir algo). Quizá algún día te nazcan ganas de escribir, o tal vez comiences a necesitar esa habilidad, y entonces comenzarás a practicar.

Está bien.

Recordar que tenemos la libertad de abandonar lo que ya no nos gusta o sirve trae consigo una gran sensación de alivio.

Es experimentar, una vez más, que tienes permiso de hacer lo que quieras, que este es tu aprendizaje de idioma, y que nadie te debe decir cómo hacerlo, o qué hacer.

No sé tú, pero a mí eso me parece genial.

A modo de resumen:

Aprende con unas cinco fuentes.

Es decir, por ejemplo: un libro, muchas canciones, un podcast, Duolingo, un amigo en Skype.

Verás que si estableces, por ejemplo, que todas las noches después de cenar sea La hora del ruso, y, para decidir con qué estudiar, te guías por aquello que te dan ganas de hacer, tendrás un aprendizaje muy variado.

¿Con qué tengo ganas de aprender hoy?

Responder esa pregunta hará que se vuelva evidente con qué materiales no te gusta trabajar (es decir, cuáles debes dejar descansar, o abandonar).

Si puedes obtener lo que obtienes de ellos (o algo mejor) con otra cosa, es momento de cambiar de estrategia.

Por lo tanto, haz pruebas para ver qué pasa si abandonas lo que menos te gusta, y date permiso de sentir una riqueza de opciones (actividades, materiales y herramientas).

Lo contrario de la escasez se siente bien.

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Nota: Recuerda que este domingo (27/jul) es el último día para enviar tu solicitud para la Segunda Temporada de la Liga. Todavía quedan lugares. ¡No te puedes quedar fuera!

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Imagen de Let Ideas Compete

Convocatoria para la Segunda Temporada de la Liga

La Primera Temporada de la Liga de amantes empedernidos de sus proyectos abandonados o detenidos (más detalles abajo) ha llegado a su fin.

Fueron muchas semanas de avanzar mucho en nuestros proyectos, pero también de aprender cómo nos relacionamos con ellos, cuáles son los obstáculos que nos surgen, e intentar varias estrategias para evitarlos o seguir a pesar de ellos.

Fue una gran experiencia para todos, por lo que se tiene que repetir.

Te invito a la Segunda Temporada de la Liga.

La Liga son doce semanas de intensidad “proyectosa”.

Se trata de que cada miembro del grupo elija un proyecto que tenga, le sacuda el polvo, avance durante una semana, y en las Reuniones comparta ese progreso (o la falta de) con el resto de los integrantes del equipo en un ambiente amable, totalmente democrático y libre de juicios.

Los integrantes de la Liga trabajamos en igualdad de condiciones, pues nos encanta obtener y otorgar una perspectiva fresca, palabras de ánimo, opciones y, sobre todo, compañía para trabajar (que cada vez es más difícil de encontrar).

¿Cuál proyecto?

Los mejores resultados se obtienen con un proyecto que llevas mucho tiempo deseando ver concluido y no has podido encontrar la motivación necesaria o el momento adecuado (pista: este es el momento adecuado).

Hay dos ejes para aprovechar todo lo que la Liga te puede dar: 1) el tiempo y 2) el proyecto.

1) Un plan que pretendas concluir en 3 meses, con la finalidad de obtener y mostrar un resultado.

Ejemplos:

  • Retomar la guitarra para darle un concierto a tu familia, o tocar en un evento especial al final del tiempo.
  • Hornear hogazas de pan y hacer una cena para compartir la que hagas en la semana 12 (la mejor hecha).
  • Aprender todo el alemán que puedas para que te acepten en el curso nivel B2 que empieza al final de las 12 semanas.

Ventaja: el factor “Ay ay ay ya vamos en la semana seis y todavía no estoy cerca de obtener lo que quería” te hará sentir una presión agradable.

2) Un proyecto muuuy largo en el que lo que importa no es que lo termines, sino que te admires de lo mucho que se avanza en tres meses de concentración y compañia. Por ejemplo:

  • Una tesis.
  • Limpiar a fondo y/o organizar y/o redecorar tu casa (sólo las habitaciones que te alcancen en tres meses).
  • Hacer todo lo necesario para echar a andar tu negocio.

Ventaja: las 12 semanas te ayudarán a arrancar de una vez por todas y a dejar de lado los pretextos, etc.

Elijas lo que elijas, aprenderás decenas de herramientas que te ayudarán a seguir adelante con ese mismo proyecto o cualquier otro cuando terminen las 12 semanas.

Requisitos:

  1. Contar con al menos una idea de un proyecto que entre en alguna de las dos categorías mencionadas arriba.
  2. Tener posibilidad de conectarse a Skype a la hora de las Reuniones.
  3. Estar dispuesto a participar activamente: trabajar en tu proyecto, responder los correos, leer los materiales.
  4. Dominar el español.

NOTA: Aunque los proyectos con los que puedes entrar a la Liga pueden ser de lo más variados, por razones personales no podré aceptar ningún proyecto relacionado con el tema “salud” (como cambiar tu alimentación, intentar modificar de alguna manera tu cuerpo, o establecer un régimen de ejercicio físico).

Detalles:

Duración: 12 semanas (del 5 de agosto al 27 de octubre)

Fechas: la primera Reunión será el 5 de agosto, la última el 28 de octubre del 2014.

Hora de las Reuniones: todos los martes a las 12pm CDT (duran de 1 a 1.5 horas)

Lugar: Internet, Skype (yo te daré mi nombre de usuario para que me puedas agregar)

Medio de comunicación: Correo electrónico

Cupo máximo: 6 personas (si ya no alcanzas cupo, te lo diré al responder tu solicitud)

Último día para enviar tu solicitud: Domingo 27 de julio de 2014

Precio: $0.00

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Muero de la emoción por saber cuál proyecto traerás.

Te invito a comprobar por ti mismo lo maravillosa que puede ser para ti (y para tus proyectos pasados y futuros) tu presencia en esta Segunda Temporada en la Liga. :)