Cookie jar

El bote de las galletas, aka: Una oportunidad de dar algo a cambio

Una de las mejores cosas de tener un blog es que aunque lo haces por ti mismo en cierto sentido, al final se vuelve algo propio de cada una de las personas que lo encuentran como por arte de magia en la inmensidad del Internet.

Cuando un desconocido te manda un correo para decirte que algo que escribiste le “encanta” o “era justamente lo que necesitaba”, todo toma sentido.

Muchos lectores me han dicho que aprecian mucho que este blog exista, y que si hubiera alguna forma de retribuir o dar gracias lo harían.

Bueno, pues ese momento ha llegado, dado que me siento con la disposición y la voluntad de recibir ese aprecio en todo su esplendor.

Después de pensarlo mucho, decidí hacer algo que está siendo extremadamente difícil para mí: darte la oportunidad de apoyar este proyecto de manera concreta y tangible a través de un “cookie jar” virtual.

Por lo tanto, si valoras este blog porque te ha dado algo como una idea, una nueva forma de ver el mundo, o si te ha ayudado a aprender o retomar una lengua o la pasión por los idiomas (entre otras cosas inesperadas) en sus casi cuatro años de vida, puedes mostrar tu aprecio con este link.

Aunque dones 50 centavos, o diez dólares (la cantidad la decides tú), vas a recibir un mini libro de 15 páginas que armé con algunas entradas que por alguna u otra razón nunca salieron a la luz (¡hasta ahora!) para que seas testigo del proceso que se lleva a cabo detrás de los posts que sí he publicado y entiendas un poco mejor cómo funciona mi mente al escribir aquí.

Además:

Quizá no lo notas —y en realidad no te exigiría que lo hicieras—, pero este blog es un lugar libre de publicidad. Ni siquiera he comprado el nombre del dominio (para que diga necesitasotralengua.com), pero sí pago $30 USD al año para que no te aparezcan los molestísimos anuncios de otras personas mientras lo lees.

Esto es muy importante para mí. Me gusta sentir que este espacio es de esos pocos lugares especiales en Internet que no tienen banners realmente desagradables donde tienes que atrapar mosquitos o dispararle a objetivos.

Me gusta esa paz, y sé que tú también la valoras.

Dicho lo anterior…

Puedes hacer clic aquí para introducir la cantidad que te nazca (está en USD porque es la moneda que estamos más acostumbrados a convertir) con el fin de mantener este blog libre de publicidad, además de tener acceso directo al entretenido y útil mini libro en formato pdf como muestra de mi infinito agradecimiento.

Donar aquí es anónimo y totalmente seguro.

Y si no puedes o no deseas apoyar la causa de esta manera en estos momentos, recuerda que para mí ya es lo mejor del mundo que leas estas palabras y que estés ahí, aquí.

Como he dicho y no me cansaré de decir, tú eres mi razón de escribir.

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Cómo volver sustentable tu aprendizaje (para no dejarlo a la primera)

Quizá sea difícil de creer, pero la mayoría de las veces lo que menos importa es qué método uses para aprender otro idioma. Hay un factor fundamental para poder seguir aprendiendo, y no tiene tanto que ver con el método como con la forma en la que te relacionas con él.

Lo que realmente importa es que sea sostenible en el tiempo, es decir, que tenga ciertas características que te hagan mantener un sistema para aprender y avanzar al paso de los meses y los años.

Tengo la teoría de que somos muy malos, en general, para volver sustentables los proyectos propios porque siempre hemos tenido un sistema externo que nos ayude, como la escuela con cierto número de clases y de grados y fechas de entrega, etc.

Pero, ¿qué pasa cuando eres autodidacta y nadie te está exigiendo reportes?

Si eres como yo, seguramente has intentado motivarte, presionarte, amenazarte y hasta sobornarte con tal de mantenerte a flote cuando comienzas a dejar de lado tu plan de aprendizaje, sólo para darte cuenta de que después de una o dos o tres semanas lo abandonaste.

Brilliant Work

Es totalmente normal.

Hay muchos elementos en juego al momento de intentar hacer algo sostenible. Algunas pistas para saber si un proyecto va a poder mantenerse en el tiempo son las siguientes:

1. Que sea difícil pero no tanto.

2. Que se necesite esforzarse pero no explotarse.

3. Debe tener un poco más satisfacciones y logros que frustraciones.

4. Ha de poseer el nivel exacto de incertidumbre para que se vuelva emocionante.

5. Tiene que ser entretenido o divertido. Agradable, pues, y no un suplicio.

6. Debe tener un propósito. (Eso de la “intención“.)

7. Es recomendable que tenga una fecha de fin, aunque no indispensable, pues empresas como la adquisición de otra lengua en realidad nunca terminan.

8. Se debe sentir que uno va subiendo niveles, es decir, el progreso debe poderse medir visiblemente.

Entre otras.

Como he dicho en entradas anteriores, tiene que ver con encontrar el punto exacto de esfuerzo, de motivación, de dificultad y de disfrute para que sea un reto todo el tiempo, pero que no sea demasiado frustrante.

Sin embargo, para esta entrada sólo me enfocaré en aquellas veces en las que dejas un proyecto porque

1) es demasiado desafiante o

2) es tan fácil que es aburrido.

Si es demasiado fácil no vas a considerarlo como un logro (y todos queremos logros), y si es demasiado difícil o extenuante, vas a desarrollar un pequeño trauma y una que otra creencia negativa en tu contra.

Se trata de encontrar el límite y hacerse al hábito de preguntarse frecuentemente lo siguiente:

¿Todavía quiero hacer lo que me propuse?

¿Me esta costando demasiado trabajo?

¿Me está resultando demasiado fácil, (tanto que es aburrido)?

Existe una jerarquía. De más importante a menos relevante:

1. Que sea sustentable.

2. Que sea rápido.

Supón que has encontrado que tu sweet spot (como se dice en inglés) es escuchar un podcast en italiano a la semana, y que llegaste a esta conclusión después de haber intentado escuchar un episodio al día y darte cuenta de que después de unos días lo estabas dejando de lado y preferías hacer cualquier otra cosa que no tuviera nada que ver con el idioma, pero no porque no te gustara, sino porque sentías que era demasiado y te abrumabas.

Ahora supón que, por lo tanto, decidiste escuchar un mismo episodio del podcast dos veces durante el miércoles, (el día en el que tienes un poco más de tiempo), y aunque sientes que en comparación con otros estudiantes va más lento de lo que le gustaría, este cambio resultó ser tan sustentable y efectivo que llevas 4 meses así y ahora ya le entiendes a las canciones que escuchas en el restaurante de pizza que visitas, lo que te ha motivado, además, a leer media hora al día en italiano y a sentirte muy feliz con tu progreso.

Para lograr algo parecido, se puede poner atención a dos cosas:

1) al momento en el que ya no estamos estudiando como dijimos que haríamos y

2) qué es lo que sentimos al explicar nuestra aparente indiferencia o “falta de motivación”.

Así, si escuchamos lo que decimos cuando justificamos por qué dejamos la actividad que nos habíamos sugerido a nosotros mismos, encontraremos hacia qué lado se inclina la balanza: ¿es demasiado o muy poco?

Si es demasiado

Pistas para saber que tienes que disminuir la intensidad:

  • Sientes miedo a volver a fracasar (una especie de temor como si te hubiera mordido un perro).
  • No entiendes por qué te hiciste pasar por algo tan feo.
  • Aversión a hacerlo o al idioma en sí.
  • Sensación de que eres débil y no tienes fuerza de voluntad.

Cómo bajarle:

Parte a la mitad lo que hiciste el día que te espantaste (suponiendo que quieras seguir haciéndolo), y luego pártelo a la mitad otras dos veces, y haz eso. Por ejemplo, si leíste un libro de 100 hojas completo, lee ahora sólo 12 páginas.

Lo importante aquí es descansar, claro, pero sobre todo se trata de regresar y volverlo a intentar con el fin de evitar que se genere un trauma y que jamás lo retomes, porque con el tiempo se va a hacer más grande ese temor (que sólo intenta protegerte de que vuelvas a pasar tus límites) y en realidad no se trata de una amenaza grande. Puedes leer más sobre este fenómeno aquí.

Si es muy poco

Pistas para saber que le tienes que subir de intensidad:

  • Sientes indiferencia frente al aprendizaje de la lengua.
  • Te da flojera, no le ves caso, y hasta se te olvida que habías dicho que estudiarías.
  • Preferirías hacer cualquer otra cosa más entretenida y estimulante.
  • Sensación como de que ya hiciste lo que tenías que hacer, pero sin la satisfacción de un logro.

Cómo subirle:

Por ejemplo, puedes convertirlo en un juego: “aprenderme 10 palabras al día de aquí al viernes a media noche”. Lo realmente importante es que no estés seguro de si lo vas a poder hacer, pero que haya una posibilidad de que sí lo logres. Experimenta con varios retos (con más material, más tiempo de estudio, más fechas límite) hasta que encuentres uno a un buen nivel.

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Si alguna vez has hecho algo que nadie te obliga a hacer (como cualquier hobby) por mucho tiempo, seguramente fue porque te volviste bueno para hallar este nivel óptimo de dificultad y desafío. Intenta recordarlo y extrapolarlo a los idiomas y podrás mantener tu aprendizaje durante mucho tiempo.

También es muy útil ver todo lo que has hecho durante años y años sin siquiera ponerte a pensar si te gusta hacerlo. O copiarle a las cosas que están diseñadas para ser sustentables (y hasta adictivas) como los videojuegos, por ejemplo.

Y si pones atención en este proceso y entiendes qué es y cómo funciona, podrás volverte muy persistente frente a este tipo de obstáculos internos (que casi siempre son los más difíciles de superar):

si te ves tentado abandonar algo (no sólo relacionado con los idiomas) podrás preguntarte si se ha vuelto demasiado fácil o demasiado difícil, y podrás hacer ajustes y experimentos para encontrar formas de acercarlo más a tu nivel.

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Foto (que no tiene nada que ver) de Sérvulo Torres

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¿Qué has hecho tú en ocasiones anteriores para volver algo más emocionante o más ligero?

Se buscan reseñas de libros interesantes

Estoy buscando una persona que reseñe libros de lingüística, idiomas y adquisición de lenguas extranjeras para Necesitas otra lengua.

“¿Por qué buscas reseñas?”

Porque la difusión de estos temas es importante.

Porque mucha gente no sabe qué leer para aprender de esto aunque realmente le interese.

Porque leer libros es una de las mejores formas de aprender sobre este tipo de temas teóricos.

“¿Qué ganaría yo?”

Si decides tomar el puesto de reseñista de NOL, tendrás como recompensa la incomparable satisfacción de ser reseñista oficial de NOL.

Y, además:

  • Sentir que leer tanto sirve de algo para el resto de la población.
  • Una motivación o excusa más para leer.
  • Practicar el difícil y jamás inútil arte de pensar y escribir de manera sintética.
  • Nunca olvidar otra vez el contenido de un libro.
  • Fomentar la lectura.
  • Compartir tu pasión por los libros y el conocimiento sin que nadie te vea raro.
  • Ganar algo de dinero con los enlaces afiliados de Amazon (si estás dispuesto a averiguar por tu cuenta cómo hacerlo).

“¿Cuáles son los requisitos?”

  1. Tener el hábito de la lectura de libros (es obvio, pero es mejor decirlo).
  2. Leer inglés fluidamente.
  3. Gusto por la lingüística y la parte teórica del aprendizaje de idiomas.
  4. Afición o interés por escribir (está bien si tu redacción no es perfecta).
  5. Amor por compartir el conocimiento.
  6. Tener la capacidad de comprometerse a escribir dos reseñas inéditas y originales al mes (de 500 a 1000 palabras).
  7. No importa tu edad, tu profesión o tu experiencia haciendo reseñas. Lo que realmente importa es que los libros que leas y sobre los que escribas al respecto sean de lingüística, sobre el lenguaje en general o sobre el proceso de adquisición de segundas lenguas.
  8. Y que tu reseña sea similar a la que puedes leer aquí (salvo porque el libro de la muestra no es de lingüística).

“¿Qué libros tienes en mente?”

En realidad es bastante libre, pero si quieres darte una idea de qué es lo que busco, he aquí algunas sugerencias de libros.

The Language Imperative – Suzette Haden Elgin

Fluent in 3 Months –  Benny Lewis

Babel No More – Michael Erard

The Language Instinct – Steven Pinker

Etcétera.

 

Si te interesa, llena el formulario de abajo y me pondré en contacto contigo.

Mientras veas el formulario puedes escribir; si ya no lo ves es porque el puesto está en proceso de ocuparse.

Y si esto no es para ti, pero conoces a algún ratón de biblioteca amante del lenguaje, no dudes en compartirle esta convocatoria.

¡Gracias!

japan

Una historia de amor a otra cultura

Nota: Esta entrada fue escrita por una invitada*. Disfrútala y recuerda que tú también puedes escribir una.

Mi historia con el japonés y Japón en general es bastante larga y complicada; de hecho, ni siquiera creo que yo pueda entenderla bien. Intentaré explicarlo de la mejor forma que pueda y a ver qué sale.

Desde que tengo memoria me gusta Japón, el problema era que yo no sabía que era Japón. Como casi toda la gente de mi país, pensaba que Oriente era igual a China, que todo era lo mismo.

Japan Mountain View

Eso fue hasta hace seis años, más o menos, cuando un día de verano en el que no tenía nada mejor que hacer (estaba en la casa de una tía y mi entretención era pensar en la inmortalidad del cangrejo) me metí a Internet, no sabía qué hacer, y de repente me acordé de Inuyasha ––una serie que veía de pequeña— y la busqué. No es por ser cuática pero… ese día cambió mi vida.

Vi lo más que pude de la serie en el tiempo que estuve en la casa de mi tía, luego llegué a mi casa, conseguí Internet y seguí viéndola. Cuando la terminé me acordé de otra serie, Sakura Card Captor, y empecé a verla. Mi conexión a Internet era bastante lenta, y para hacer el tiempo mientras cargaba el capitulo yo leía los comentarios. En uno de esos comentarios apareció una serie que se llama Tsubasa Reservior Chronicles; la busqué y estaba en japonés.

Mi reacción fue: no puede ser, voy a tener que leer, ¿por qué estos tipos no doblan la serie? ¿Qué tan flojos pueden ser? … Al principio no me gustaba, pero una vez que comencé a escuchar, a captar las diferencias, a comprender lo que estirar una letra podía hacer, a percibir la cultura que había detrás de esos sonidos, me enamoré.

No puedo explicarlo de otra forma, me enamoré, fue algo natural. Cada vez me sorprende más y más. Y me di cuenta de que no todas las personas pueden captar a la primera esas diferencias.

Descubrí una cultura hermosa que venía con el japonés, descubrí un mundo completamente nuevo, era algo tan diferente a Chile (excepto por los terremotos, en eso somos casi iguales), a todo lo que conocía. No exagero cuando digo que una vez que descubrí a Japón mi forma de ver el mundo cambió.

En verdad, no puedo encontrar las palabras para expresar todo lo que siento cuando pienso en Japón, ni qué decir cuando descubrí que podía entender el japonés (a un nivel muy básico, por supuesto), cuando comencé a leerlo y a entenderlo.

A lo largo de los años he descubierto otras culturas, otras formas de ver el mundo, otros idiomas, pero ninguno de ellos me ha cautivado, ninguno de ellos ha calado hasta tan al fondo en mi vida.

No puedo decir por qué amo el japonés ni por qué amo Japón. Cuando se está enamorado ¿es posible decir exactamente la razón? Cuando has compartido toda la vida con un amigo ¿puedes decir qué es lo que más te gusta de él?

*Me llamo Macarena, soy chilena, tengo 18 años y soy estudiante de traducción e interpretación inglés-español.

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Foto de Vincent van der Pas

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Tus fracasos con las lenguas no son tu culpa. He aquí por qué.

Tal parece que no somos inmunes a sentir que alguno de nuestros intentos por aprender otra lengua ha sido un fracaso.

Cuando esto sucede, automáticamente nos vemos obligados a justificarlo, lo que no sería tan grave si no fuera porque casi siempre nos echamos la culpa de cosas de las que somos totalmente inocentes.

Decimos cosas como:

“Es que soy muy flojo”

“No tengo talento”

“No fui lo suficientemente valiente”

“En realidad no me interesaba tanto”.

“He de tener algún problema o algo malo porque mis compañeros sí pueden y yo no”.

Como no te conozco, no sé qué tan cierto sea esto para ti, pero lo que sí sé es que muchas veces decimos eso porque no tenemos un concepto fundamental en mente:

A veces las cosas están mal diseñadas

Si un aparato es demasiado difícil de usar o tiene un montón de características que nadie aprovecha; si tienes que tener un entrenamiento avanzado para poderlo usar y casi nadie entiende para qué sirven esos botones, entonces no es tu culpa que cuando te enfrentes a él te frustres, te enojes o te distraigas con lo que sea en el momento en el que te dispones a aprenderlo a usar.

Es culpa del aparato. Bueno, de las personas que lo diseñaron.

Lo mismo pasa con muchas cosas:

En ocasiones, le pedimos algo a una persona y no lo hace o hace algo totalmente distinto, y cuando le reclamamos nos dice “Wow, no había entendido que eso era lo que querías”. Quizá lo que dijimos estaba mal diseñado y no fue lo suficientemente claro.

Por su parte, intentar navegar en una página de Internet mal diseñada es lo más frustrante que hay (las dependencias de gobierno de mi país son expertas en páginas mal distribuidas y mal concebidas).

Todo esto está mal diseñado por varias razones.

La primera: es extremadamente difícil recordar cómo veíamos algo cuando no teníamos cierto conocimiento, es decir, se nos olvida qué se siente no saber algo que ya sabemos.

La segunda: ignoramos el concepto de “mal diseño” y “buen diseño” y damos por hecho que  si [el visitante de una página / el usuario de un aparato / el receptor de nuestro mensaje] está realmente interesado en recibir un beneficio del [artefacto] va a luchar por aprender a usarlo y entenderlo.

La tercera: algunos [artefactos] no corren pruebas de usuarios, esto es, no le piden a la gente que los use para ver por qué se traban, o dónde se frustran. Y, por lo tanto, no estamos en busca de qué se puede mejorar, por lo que no lo mejoramos.

Seguramente a estas alturas del texto ya te diste cuenta de a qué voy con todo esto:

No eres tú, es tu método mal diseñado

Hay varios escenarios:

1. El método está mal diseñado en general. El libro con el que estás aprendiendo otro idioma es del año del caldo, antes de que hubiera métodos “avalados” por la investigación lingüística en adquisición de segundas lenguas.

2. El método está mal diseñado para ti. Puede ser que tú seas una persona muy visual, y que tu curso tenga mucho énfasis en hablar y escuchar, sin escribir ni leer, por ejemplo.

3. Era un momento inadecuado. Quizá la etapa de tu vida en la que estabas intentando aprender otra lengua estaba “mal diseñado” para apoyar tu empresa. Tal vez estabas pasando mucho estrés por alguna(s) persona(s) indeseable(s), o era cuando tenías tres trabajos.

4. No tenías suficiente claridad. Puede ser que tu motivación haya estado mal diseñada en el sentido de que no tenías ni idea de en qué te estabas metiendo. Quizá pensaste que aprender idiomas era lo más fácil del mundo (no lo es), o tal vez no tenías claro por qué o para qué querías hacerlo.

Qué hacer al respecto

Si te reconociste en las líneas anteriores, puedes darle varios remedios.

1. En el caso de que hayas identificado que el método con el que estás aprendiendo esté mal diseñado en general, puedes cambiarlo. Si son clases, busca otro maestro u otra academia, y si es un libro, busca en Internet otras herramientas de aprendizaje.

2. Pon atención en lo que haces y en la manera en la que aprendes para saber qué es lo que tu cerebro prefiere:

¿Aprendes mejor leyendo o escuchando? ¿Te gusta más ponerte un reto muy difícil e irlo desentrañando, o prefieres ir paso a pasito? Todo eso hará que poco a poco vayas recolectando un conjunto de materiales que se adaptan a la manera exacta en la que aprendes mejor.

Por ejemplo: a mí me aburre ver videos en los que sólo aparecen personas hablando, pero he descubierto que si le pongo subtítulos (aunque sean en el mismo idioma) y/o tomo notas, no sólo me entretengo más, sino que se me graba mejor el contenido.

3. En el caso de que hayas descubierto que este momento es inadecuado para aprender otro idioma, piensa en soluciones:

¿De qué te puedes deshacer para que deje de ser un momento inadecuado? (¿tienes suficientes ahorros como para renunciar a uno de tus tres trabajos? ¿Puedes terminar alguna de tus relaciones desgastantes?).

O bien, si eso no es posible y lo mejor es dejar tu aprendizaje para otro momento, mete todo lo que estabas usando en una caja y escribe en qué te quedaste, junto con instrucciones precisas para retomarlo en cualquier momento. (Como una cápsula del tiempo :o ).

4. Y si tus motivaciones no son lo suficientemente claras, puedes hacer que sean claras ahora mismo:

¿Por qué quieres aprender otro idioma? Responder esta pregunta (con muchas respuestas) y tenerlo claro a lo largo del viaje es mucho más importante de lo que se cree a simple vista.

Asimismo, ir aprendiendo sobre la marcha (y gracias a este blog, yes?) cómo funciona el proceso de adquisición de una lengua, y todo lo que implica, hace que nos tome menos por sorpresa todo aquello que podría salir mal:

¿Que va a ser frustrante? Claro. Pero no lo será siempre.

¿Que vas a sentir que no avanzas durante mucho tiempo? Cierto. Pero de un día para otro ¡BAM! tu progreso va a dar un salto y todo el esfuerzo habrá valido la pena.

5. Sobre todo, deja de culparte a ti mismo:

El 98.976% de las veces no eres tú, es algo mal diseñado.

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¡No sé de quién es la imagen! Pero está basada en la portada del libro The Design of Everyday Things de Donald Norman, de donde saqué la idea para esta entrada. 

¡Invitación a la mejor idea del año! (Caducó)

¡Oh, no! Los lugares se han terminado ._. Gracias por tu interés.

Dudo mucho que alguna academia que otorga premios estaría de acuerdo con que lo siguiente es la mejor idea del mundo, pero definitivamente es la mejor idea que yo he tenido en el año. Y te quiero invitar.

Social accountability

Si eres lo suficientemente humano, seguramente te has enfrentado a la espantosa sensación de que ya no puedes creer en tus propias metas o planes porque te has defraudado decenas de veces.

De cuando dices “AHORA SÍ lo voy a hacer” y juras que realmente va a ser diferente sólo para darte cuenta de que sigues evitando el proyecto y no tienes idea de por qué te sucede eso, si a fin de cuentas es tan importante para ti lograrlo…

Últimamente, por alguna razón, esto me ha parecido insoportable en mi propia vida. A decir verdad, ya me cansé de que me pase. Entiendo por qué no avanzo, entiendo cuáles son las cosas que me podrían estar deteniendo, pero siempre hay algo que me impide cumplir con mis planes. Demasiado frustrante.

Es muy fácil, en teoría, cumplir todas las promesas que uno se hace a sí mismo, pero es una de las cosas más difíciles que hay. Llevo años intentando lograrlo, pero siempre ocurre algo que se interpone. He decidido que esto tiene que cambiar lo más pronto posible y que para lograrlo tengo que hacer algo que nunca haya intentado.

Después de pensarlo un rato y de ver la palabra “accountability” por todos lados, decidí aprovechar la grandiosa comunidad que se ha forjado en torno a Necesitas otra lengua para proponer la formación de un social accountability group. Esa frase se traduce oficialmente por “grupo de responsabilidad social”, pero como eso me hace querer vomitar, decidí mejor usar el rimbombante nombre de:

“Liga de amantes empedernidos de sus proyectos abandonados o detenidos”.

Se trata de que cada miembro del grupo elija uno de sus proyectos, le sacuda el polvo, avance un poco (o mucho) y comparta ese progreso con el resto de los integrantes del equipo en un ambiente amable y libre de juicios. 

Esto funciona porque uno busca evitar a toda costa la sensación de que fue el único que no hizo nada mientras todos hablan de cuán felices son por haber actuado. (¿Ya sabes cómo? Brrr)

Porque una cosa es prometerte a ti mismo que harás algo, y otra es prometerlo frente a personas agradables que están esforzándose por no sentir que se humillaron a sí mismos.

No se trata de que sea un acto de presión, o de violencia, o de sentirse juzgado, sino de tener un equipo de apoyo en igualdad de condiciones para obtener y otorgar una perspectiva fresca, palabras de ánimo, opciones y, sobre todo, compañía.

Los requisitos son los siguientes:

1. Contar con varios proyectos más o menos detenidos / olvidados (que pueden o no estar relacionados con las lenguas).

2. Que la idea de tener un grupo de personas entusiastas cuya simple presencia te motive a avanzar en un proyecto suene tan brillante que podrías considerar llamarla la mejor idea del año. (Ok, casi).

3. Tener la voluntad de concluir esos proyectos porque sabes que la vida es para mucho más que pasarla frustrado por no poder avanzar (aunque sabes que es normal).

4. Encontrar la disponibilidad de comprometerse a todas las reuniones. Una hora u hora y media a la semana debe ser totalmente suficiente.

5. No ser un psycho freak.

Cómo funciona

Nos reuniremos los lunes (para que la semana comience enfocada) en Google Hangouts para contar lo que hemos hecho y los obstáculos a los que nos enfrentamos. Si se solicitan consejos, se darán; si no, sólo se escuchará con atención y respeto.  

Una de las mejores características de este singular grupo es su total democracia. Aunque yo lo organicé, yo sólo seré una participante más, no sería la líder ni mucho menos. La idea es sólo tener un grupo que genere apoyo social del mejor tipo.

Si esto suena como algo que necesitas, llena el formulario de abajo cuanto antes.

Después de que me escribas, te responderé el correo con tres importantes fragmentos de información:

1) Las instrucciones para inscribirse a los Hangouts y la hora y fecha de las reuniones para que localices a qué hora son en tu ciudad.

2) Una de las herramientas más poderosas para avanzar de la manera menos intimidante posible. Es algo tan sencillo que te preguntarás cómo no se te había ocurrido antes (y jamás podrás dejar de usarla).

3) Una técnica adictiva para decidir cuál de tus proyectos es el que debes hacer antes que los demás.

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Como lo ideal es que sea un grupo pequeño de personas realmente comprometidas, sólo podré tomar en cuenta los primeros correos que lleguen. (Si no alcanzas lugar esta vez, estoy segura de que habrá otras oportunidades).

Si la parte de ti que sabe lo que te conviene dice que escribas, ¡no lo pienses más! A veces sentimos que tenemos que estar listos para dar pasos de este tipo, pero nunca vamos a decir “Ahhh, ahora me siento 100% listo para todo”. Es una ilusión, a diferencia de esta iniciativa, que es real y puede ser exactamente lo que necesitas. Ja.

No pierdas la oportunidad de avanzar de una manera gratuita y divertida en tus proyectos, pues ellos requieren de tu atención tanto como tú necesitas la satisfacción que trae consigo saber que por fin estás poniendo manos a la obra.

Ya no hay formulario porque ya no hay lugares por ahora :( ¡Gracias!

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P.D.: Nunca he hecho algo parecido y si me animo a intentarlo es en gran medida porque quiero ver qué pasa. Me reservo el derecho de retractarme y cancelar la iniciativa y eliminar esta entrada en cualquier momento porque lo más importante es sentir que mis límites son respetados. Gracias por tu comprensión y por tu interés.